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Todo empezó en el año 1954 en la vallisoletana calle Gamazo, encima del Instituto Nacional de Previsión. Fue ese año cuando el Colegio Mayor San Juan Evangelista abría sus puertas. En un principio fue fundado por una Obra Marginal de Acción Católica y sólo fueron necesarias unas 400.000 pesetas para ponerlo en marcha. En la recaudación de los fondos necesarios intervinieron personajes muy destacados del Valladolid de la época: catedráticos, el obispado... La cuota para entrar en el Colegio era de 1100 pesetas de matrícula y 1000 pesetas al mes. La capacidad de aquel edificio era para 60 colegiales en habitaciones de dos y cuatro personas. El director durante aquella época era Don José Berbel, posteriormente accedería al cargo Don Salvador Senén junto con Don Felicísimo como Rector de la vida interna. En el año 57 el Colegio se trasladó a la calle Simón Aranda, lugar donde está ubicado actualmente. El nuevo edificio tenía capacidad para 103 colegiales en habitaciones de dos y tres personas, como director del mismo estaba Don Felicísimo, por encima de él se encontraba el Consejo Rector y el Patronato, presidido por el Sr. Arzobispo. Los tiempos eran duros y las diversiones de los colegiales eran muy diferentes a las actuales. Por aquel entonces se celebraban veladas de teatro leído, cursos de oratoria, teníamos una divertida tuna y sobre todo muchas y muy buenas conferencias. Todos estos actos convertían al Mayor no sólo en un punto de encuentro de la vida universitaria sino en un referente cultural muy importante para la ciudad. Nuestros colegiales destacaban por su espíritu solidario y participativo. En los años 60, cada domingo, el Colegio colaboraba en la construcción de las canalizaciones del agua del Barrio de España. En la década siguiente se crearon una cooperativa para ayudar en la alimentación de las clases más desfavorecidas. Durante estos últimos 20 años de historia se han venido realizando múltiples y nuevas actividades acordes con los nuevos tiempos, pero sin olvidar en ningún momento la solidaridad y el espíritu participativo que siempre ha caracterizado al Mayor. Capítulo aparte merecen las reformas del Colegio para ir adaptándolo a los nuevos tiempos que vivimos. La primera reforma importante fue la realizada en 1991, en la cual se reformaron los dos pisos de habitaciones, convirtiendo las antiguas habitaciones dobles y triples en dobles e individuales por lo que además de ganar capacidad, se ganó en comodidad. En los meses de verano de 1993, se reformó la planta de uso común, es decir, la planta en la que se encuentra la sala de televisión, la sala de reuniones, la de música, la de informática y la biblioteca, fue una obra muy importante, ya que cambió completamente la cara del Colegio. En las navidades de 1997, también reformamos la cocina, pero no fue esta la obra más importante. En el verano del 2000, se reformaron las dos plantas de habitaciones, dotando a las mismas de baño, de un cómodo armario empotrado y de conexión a Internet gratuita durante las 24 horas del día. Aunque se perdió capacidad, se ha ganado comodidad, con un mayor número de habitaciones individuales y un nuevo mobiliario mucho más cómodo. Y al hablar de historia, no podemos terminar sin por lo menos hacer referencia al nombre de Don Julio, gran persona que además de realizar las labores de administración del Colegio desde su apertura, ha sido como un padre para la mayoría de los colegiales. Desde aquí esperamos y deseamos que la vida del Mayor siga adelante y suponga además de una buena formación personal, unos gratos recuerdos y vivencias a futuros colegiales, como ha supuesto durante toda su historia. |